¿Cómo se le llama a...?
Mi mente ausente, embotada consigue centrarse hoy de repente.
Los días pasan, días en los que el tiempo ha perdido su valor.
Cada segundo, cada minuto de cada hora, todo te lleva
a un mismo pensamiento, a un mismo sentimiento.
¿Seré la única que no sabe ponerle nombre a…?
¿Cómo debería llamar a ese momento en el que
me doy cuenta de que el tiempo ha perdido su valía?
Pues de qué me sirven los segundos, los minutos
marcados por vuestras manecillas si cada uno
es igual de insípido que todos los anteriores.
¡Ah qué tonta! La realidad tras el cristal responde
de nuevo: No, la vida ahí fuera aún sigue.
Sin embargo, aquí dentro en mi frágil burbuja sigo sin
saber cuál es mi rumbo, qué debo escoger.
¿Cómo se llaman a esas oscuras, pequeñas y silenciosas ideas
que con sus ecos acaban enturbiando todo lo que les rodea?
Esas palabras que necesitas gritar de pura desesperación,
de rabia pero que acabar callando porque quieres conservar
el bienestar de quienes te rodean; del que tu careces?
¿Cómo bautizar a ese agujero negro en tu estómago
que crece sin medida a capricho de tu cabeza y que
te atenaza tan fuerte como para sentir náuseas?
¿Y a la cascada incesante que se escapa de tus ojos
y que te ahoga, aislándote de todo, de todos?
¿Cómo llamar al completo agotamiento cuando
cada paso dado con ilusión resulta nada más que
en una calamidad peor que la anterior?
¿Qué nombre darle a ese momento en el que desearías
que esa respiración se transformara en el último estertor?
¿Cómo llamo a esas hijas que nunca podré tener¿
¿A los castillos de cristal que nunca podré alcanzar?
que te recuerda cada segundo, cada minuto de cada día
que no eres más que un gran fracaso en el gran circo
en el que se ha transformado tu ridícula vida?
¿Cómo se le llama a...?, LDG.

Comentarios
Publicar un comentario